- Discriminación (ciencias sociales)
- Discriminación (derecho)
- Las raíces de la discriminación
- Igualdad de oportunidades
- Tipos de discriminación
- Lucha contra la discriminación
- Declaraciones, artículos y demás que tratan sobre la
- discriminación y derechos humanos
- Artículos
- Conclusión
- Fuentes de la información
Discriminación (ciencias sociales)
Discriminar significa diferenciar, distinguir,
separar una cosa de otra. La discriminación es una situación en
la que una persona o
grupo es
tratada de forma desfavorable a causa de prejuicios, generalmente
por pertenecer a una categoría social distinta; debe
distinguirse de la discriminación positiva (que supone
diferenciación y reconocimiento). Entre esas
categorías se encuentran la raza, la orientación
sexual, la religión, el rango
socioeconómico, la edad y la discapacidad.
Existe una amplia legislación contra la
discriminación en materia de
igualdad de
oportunidades de empleo,
vivienda y bienes y
servicios.
La mayor parte de los países practican la
discriminación contra extranjeros y otras minorías
dentro de sus fronteras. Esta discriminación puede ser por
razones de religión (como la
existente entre protestantes y católicos o entre
musulmanes y judíos), por razones de raza (como la
política
de apartheid que se practicó en Sudáfrica
entre 1948 y 1992) o por razones de sexo (como
ocurre en muchos países donde las mujeres tienen derechos muy limitados, o la
discriminación a homosexuales). La legislación de
cada país debería ser el medio para combatir la
discriminación, pero con frecuencia son precisamente estas
leyes las que,
de forma activa o pasiva, alientan las prácticas
discriminatorias. Por lo general se ha observado que la
discriminación aumenta de forma considerable en
períodos de recesión económica, en donde la
población vuelca su insatisfacción
sobre otros grupos
étnicos o religiosos considerados como presuntos causantes
de esta situación.
Los esfuerzos internacionales para combatir la
discriminación han sido casi inexistentes hasta la
aprobación de la Carta de las
Naciones Unidas
(ONU) en 1945. Uno
de los objetivos de
este documento era fomentar "el respeto por los
derechos
humanos y las libertades fundamentales de todos los
individuos sin distinción de raza, sexo, idioma o
religión".
La Declaración Universal de los Derechos Humanos,
aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas
en 1948, contiene una amplia afirmación de los derechos humanos,
aunque carece de efecto vinculante sobre los Estados miembros.
Posteriormente la Asamblea General aprobó el Acuerdo sobre
Derechos Civiles
y Políticos (que entró en vigor en 1976),
así como acuerdos específicos sobre
prevención y penalización del genocidio y sobre
eliminación de cualquier forma de discriminación
racial. Estos acuerdos fueron firmados por la gran mayoría
de los países, entre los que no se encontraba Estados Unidos,
aunque en febrero de 1986 el Senado de este país
respaldó la condena de la ONU sobre el
genocidio.
El principal obstáculo a la
protección internacional de los derechos humanos
es el hecho de que la mayoría de los países no
aceptan la intervención en sus asuntos internos, y no
reconocen la discriminación de sus propios ciudadanos. En
cierta medida esta dificultad ha podido ser solventada por
organizaciones
como la Comisión Europea de Derechos Humanos y la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Algunas
organizaciones
independientes, como Amnistía Internacional, trabajan por
la protección de los derechos humanos y contra la
discriminación en todo el mundo.
Amnistía Internacional:
organización no gubernamental humanitaria
de carácter privado, con cobertura internacional, que
lucha de forma imparcial por la liberación de los
prisioneros de conciencia o
lo que es lo mismo, de todas las personas encarceladas o
maltratadas debido a sus creencias políticas o religiosas. Los objetivos
generales de la
organización son hacer respetar la
Declaración Universal de Derechos Humanos, trabajar para
conseguir la liberación de las personas detenidas,
privadas de libertad o
sujetas de cualquier otra forma a la coacción física a causa de
sus creencias, origen étnico, sexo o
lengua
(siempre y cuando estas personas no hayan utilizado ni
defendido la violencia),
oponerse a la encarcelación sin un juicio previo y
defender el derecho a un proceso
justo, y protestar contra el uso de la pena capital o la
tortura, tanto si los sujetos implicados han defendido la
violencia
como si no. Amnistía Internacional recibió el
Premio Nobel de la Paz por "sus esfuerzos por defender la
dignidad humana contra la violencia y
la opresión".
Discriminación (derecho)
Aunque en general significa acción y efecto
de separar o distinguir unas cosas de otras, en Derecho el
término hace referencia al trato de inferioridad dado a
una persona o
grupo de
personas por motivos raciales, religiosos, políticos, de
sexo, de
filiación o ideológicos, entre
otros.
Ha sido tradicional la desigual
consideración de los hijos según fuera su origen
matrimonial o extramatrimonial. Así, los segundos
tenían menos derechos en la herencia de sus
progenitores que los hijos habidos en matrimonio.
También, en el ámbito laboral, es
reseñable el trato discriminatorio que sufren las mujeres,
pues el coste que para las empresas supone
contratar a una mujer, en
especial si está casada, es mayor si se tiene en cuenta
una posible baja por maternidad. Es célebre el caso que en
Francia
protagonizaron hace décadas las auxiliares de vuelo de la
compañía aérea Air France: la
discriminación venía dada, no por la
condición de mujer, sino por
la de ser mujer
casada.
La política oficial de
apartheid fue abolida en la República Sudafricana,
en lo cual tuvo un protagonismo indudable el dirigente de la
población negra Nelson Mandela,
además de las presiones internacionales generalizadas. A
pesar de todo, en los últimos tiempos se han recrudecido
las prácticas racistas o xenófobas en los
países occidentales (skin heads o 'cabezas
rapadas', grupos neonazis,
entre otros), y de una manera alarmante en algunos países
árabes (Argelia, Irán, Egipto), en
éstos ya con serias implicaciones
religiosas.
Las modernas Constituciones prohiben la
discriminación, a partir de la proclamación de la
igualdad de
los ciudadanos ante la Ley. Es
más, uno de los llamados derechos fundamentales es
precisamente la no-discriminación por razón de
nacimiento, sexo, raza o
cualquier condición personal o
social. En la Declaración Universal de los Derechos del
Hombre de 1948
este derecho se encuentra reconocido
expresamente.
No son pocas las legislaciones penales que
consideran delito la
práctica del funcionario público o del particular
que desempeña un servicio
público que deniega a una persona, por
razón de origen, sexo, religión o raza, una
prestación a la que tiene derecho.
Desde otro punto de vista, el Derecho del comercio
utiliza el término discriminación para referirse al
trato desigual que se puede conferir según sea el cliente un
consumidor o un
profesional o proveedor.
Las raíces de la discriminación
No cabe duda de que el racismo y la
xenofobia son problemas
graves que tienen planteados en la actualidad Europa y España.
Pero si el racismo es
discriminación por raza y xenofobia es
discriminación por nacionalidad, el obligado debate
será sobre la discriminación. Recomendar que no se
ejerciten comportamientos racistas es una falacia, que cuando
procede de quienes ostentan el poder se
convierte en un claro ejercicio de hipocresía, por ser
ellos los responsables de la Ley de
Extranjería, y adquiere tintes de grave irresponsabilidad
porque al obviar los restantes modos de discriminación los
perpetúan, sabedores de que las recomendaciones no
modifican los comportamientos.
Discriminación: he aquí el tema que
como hecho existe mucho antes de que la palabra se crease.
Esquemáticamente, se puede decir que discriminación
es una conducta
sistemáticamente injusta contra un grupo humano
determinado.
Discriminar a un grupo social
consiste en privarle de los mismos derechos que disfrutan otros
grupos
sociales: si se prohíbe al negro utilizar el mismo
autobús que un blanco, se tratará de
discriminación por raza; si se organiza la sociedad de modo
que los cargos de responsabilidad sean ocupados por varones,
estaremos ante la discriminación por sexo; y si los
ciudadanos de determinados países viven en el lujo y la
opulencia mientras los de otras regiones lo hacen en la miseria y
mueren de hambre, esto es resultado de la discriminación
económica internacional; existiendo un sinfín de
diversas formas de discriminación: por minusvalía,
por pertenencia religiosa, por tendencia sexual,
discriminación
lingüística...
La discriminación es un fenómeno de
relaciones intergrupales, de relaciones entre diversos grupos
sociales, y tienen sus raíces en la opinión que
un grupo tiene
sobre otro. Los grupos en
cuestión pueden ser parte interna de otra sociedad mayor
(mujeres, ancianos, pobres, homosexuales...), o pueden ser un
elemento externo (extranjeros, emigrantes, etc.) Por lo general,
la mente humana prefiere pensar por medio de estereotipos,
categorías y prejuicio, conducentes al hecho
discriminatorio cuando se aplican esas opiniones estereotipadas a
otros grupos. Es
importante, por tanto, investigar los orígenes de las
opiniones que un grupo tiene sobre otro, la Imagen de Grupo,
ya sea de organizaciones
(iglesia,
ejército), ya sobre colectivos (seguidores de equipos), ya
sobre categorías sociales (mujeres, varones, niños,
ancianos), sin olvidar la imagen que el
propio grupo tiene de sí mismo, la autoimagen. Por lo
tanto, sería conveniente un estudio abstracto sobre las
raíces de la discriminación en dos grupos, A y
B,
dividiendo el estudio en:
1- teorías
desde el punto de vista del grupo A, el grupo
discriminador;
2- teorías
desde el punto de vista del grupo B, el grupo
discriminado;
3- teorías
desde el punto de vista de las relaciones entre el grupo A y el
grupo B.
El tema tiene que ver, en última instancia,
con la convivencia. Quien se arroga el derecho a discriminar, no
sólo deteriora la convivencia, sino que se hace acreedor a
ser víctima de discriminación por parte de otros
grupos, porque el hecho discriminatorio impregna la vida
cotidiana, como hemos visto ocasionalmente en tantos comentarios
"de pasada", en que no se deja en muy buen lugar a los que no
comulgan con los planteamientos generalmente aceptados por
todos.
Igualdad de oportunidades
Concepto según el cual todas las personas
deben tener las mismas oportunidades para acceder al mercado de
trabajo, y no se debe ser objeto de discriminación por
razón de sexo, raza, edad o creencias religiosas. Muchos
países han promulgado leyes que
castigan al que niegue un puesto de trabajo a una persona por
alguno de los motivos anteriores. Algunas organizaciones
van todavía más lejos y abogan por una política de
discriminación positiva, como por ejemplo la que se deduce
de fomentar el empleo de una
minoría étnica. Aunque se han logrado importantes
mejoras en cuanto a la igualdad de
oportunidades, los hechos demuestran que todavía queda un
largo camino por recorrer. En 1910, la escritora Clara Zetkin,
compañera y amiga de Rosa Luxemburgo, organizó la
primera conferencia
internacional de mujeres socialistas, donde se aprobó una
resolución que establecía el día 8 de marzo
como Día Internacional de la mujer
trabajadora. Hoy se celebra en otros países del mundo para
recordar los derechos de la
mujer. En Latinoamérica son muy desiguales,
según los países, las leyes que
protegen la igualdad de
oportunidades. En Argentina, por
ejemplo, existen leyes de
protección, mas como en otros países, no siempre se
cumplen.
Durante los últimos años se han
incrementado los esfuerzos por reducir la discriminación
laboral por
causa de la edad, determinadas incapacidades físicas o la
propia orientación sexual.
Tipos de discriminación
1. Racismo y
xenofobia.
2. Homofobia o rechazo a las orientaciones
sexuales distintas a las mayoritarias.
3. Discriminación a personas discapacitadas
o enfermos.
4. Discriminación a las mujeres
(machismo).
5. Diferenciación según el estrato
social.
6. Discriminación
religiosa.
7. Discriminación
positiva.
1. Racismo y xenofobia: El racismo es una
teoría
fundamentada en el prejuicio según el cual hay razas
humanas que presentan diferencias biológicas que
justifican relaciones de dominio entre
ellas, así como comportamientos de rechazo o
agresión. El término 'racismo' se
aplica tanto a esta doctrina como al comportamiento
inspirado en ella y se relaciona frecuentemente con la xenofobia
(odio a los extranjeros) y la segregación social, que son
sus manifestaciones más evidentes.
A principios del
siglo XX tuvo lugar una toma de conciencia
internacional del fenómeno del racismo. Los procesos de
Nuremberg a los criminales de guerra nazis
crearon una situación psicológica y política decisiva en
la voluntad de las naciones para erradicar el racismo. Sin
embargo, en la sociedad actual
aún perduran numerosas formas de racismo, a pesar de las
exhortaciones de los organismos 1internacionales y especialmente
de los acuerdos alcanzados respecto a los derechos de las
minorías y de las personas. El apartheid en
Africa del Sur
ha ignorado estos acuerdos sistemáticamente hasta 1990. La
masacre de la minoría tutsi en Ruanda en 1993 y la
'limpieza étnica' emprendida por los serbios en la antigua
Yugoslavia a partir de 1991, son claras violaciones de los
acuerdos internacionales.
Aunque el racismo no se haya erradicado, la
ideología en la que se basa ha sido sometida a una
crítica radical en la segunda mitad del siglo XX. La ciencia ha
rechazado el concepto de raza
poniendo en evidencia su carácter subjetivo, basado en
prejuicios. Antropólogos, biólogos, genetistas y
sociólogos han demostrado que la noción de raza
carecía de sentido en la medida en que el género
humano es uno e indivisible.
Organizaciones antirracistas nacionales e
internacionales luchan contra cualquier forma de
discriminación. Las actitudes
racistas que combaten numerosas organizaciones
tienen en buena medida razones psicológicas. Se fundan en
reacciones de miedo ante la diversidad y a la
incomprensión de lo desconocido, que engendra sentimientos
de odio y una violencia
muchas veces mal dirigida. Debido a la complejidad del
fenómeno, el racismo es difícil de
combatir.
Apartheid: política de
segregación racial practicada en la República de
Sudáfrica. El término apartheid en lengua
afrikaans significa separación y describe la
rígida división racial entre la minoría
blanca gobernante y la mayoría no blanca, vigente hasta
las primeras elecciones generales de 1994. La
legislación del apartheid clasificaba a la población en tres grupos raciales:
blancos, bantúes o negros y de color o
mestizos. Posteriormente se añadieron los indios y
paquistaníes como una cuarta categoría. La
legislación fijaba los lugares de asentamiento de cada
grupo, los trabajos que podían realizar y el tipo de
educación que podían recibir.
También prohibía casi cualquier tipo de contacto
social entre las diferentes razas, autorizaba las instalaciones
públicas separadas (como limitar determinadas playas al
uso de blancos) y prohibía la participación de
los no blancos en el gobierno del
Estado. Las
personas que se oponían abiertamente al apartheid
eran consideradas comunistas.
Se han registrado casos de organizaciones formadas
para "luchar" contra personas de otras razas. Muy conocido es el
caso del Ku Klux Klan, organización terrorista secreta creada en
los estados sureños de Estados Unidos el
24 de diciembre de 1865, por seis antiguos oficiales del
ejército confederado que dieron a su sociedad un
nombre adaptado de la palabra griega kuklos ('círculo').
Los miembros del Klan creían en la inferioridad innata de
los negros y por tanto estaban resentidos por ver a antiguos
esclavos en condiciones de igualdad
social y a menudo accediendo a cargos de importancia
política, por lo que se convirtió en una organización ilegal comprometida a luchar
contra la política de los republicanos. Ataviados con
túnicas y ocultando sus rostros con capirotes blancos, los
hombres del Klan actuaron contra los oficiales públicos y
contra los negros en general. Eran capaces de azotar, mutilar y
asesinar a sus víctimas. Estas actividades las
consideraban necesarias para defender la supremacía
blanca. Las organizaciones locales, llamadas klaverns, se
tornaron tan incontrolables y violentas que el antiguo general
confederado Nathan B. Forrest, disolvió oficialmente el
Klan en 1869. Sin embargo, las klaverns continuaron operando por
su cuenta. En 1871, el presidente Ulysses S. Grant apeló a
todos los miembros de organizaciones ilegales para que dejaran
las armas y se
disolvieran. A partir de ese momento fueron arrestados cientos de
miembros del Klan y numerosas klaverns
desaparecieron.
Pero esta no fue la única organización de estas características: El nombre, rituales y
algunas actitudes del
Klan original fueron adoptados por una nueva organización surgida en Georgia en 1915.
Fundada por el antiguo pastor metodista, coronel William Simmons,
su denominación fue Imperio Invisible, Caballeros del Ku
Klux Klan. Se aceptaba como miembros a todos los blancos, varones
y protestantes, a partir de los 16 años de edad; quedaban
excluidos los negros, católicos y judíos, todos los
cuales fueron difamados y perseguidos por parte de la
organización. En esta segunda etapa, el Klan
cumplió sus objetivos, y
además de los negros, persiguió a católicos,
extranjeros, liberales, sindicalistas y huelguistas, por
considerar los elementos subversivos para los valores
estadounidenses, manteniendo la simbología, actividades y
actitudes
coactivas del grupo fundador.
Las revelaciones en la prensa de los
crímenes y coacciones cometidas por el Klan condujeron a
una investigación por parte del Congreso en
1921. Desde ese año, el Klan experimentó un
rápido incremento de sus miembros y su influencia
política abarcó todo el país, alcanzando la
cifra de 3 millones de miembros en 1924.
Con la entrada de Estados Unidos en
la II Guerra Mundial,
redujo sus actividades. En 1944 se disolvió formalmente
cuando no pudo pagar los impuestos que
debía al gobierno federal.
El resurgimiento de sus actividades después de la guerra
despertó un sentimiento público masivo de rechazo y
el Klan se escindió en numerosos
grupúsculos.
2. Homofobia: La homofobia es una
enfermedad psico-social que se define por tener odio a los
homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras
enfermedades
parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este
grupo de enfermedades
se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se
fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una
entidad ajena y peligrosa, con valores
particulares y extraños, amenazadores para la sociedad, y -lo
que es peor- contagiosos.
La homofobia, como las demás variantes del
fascismo,
prepara siempre las condiciones del exterminio. Pasiva o
activamente crea y consolida un marco de referencias agresivo
contra los gays y las lesbianas, identificándoles como
personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y
enfermas, marcándoles con un estigma específico que
es el cimiento para las acciones de
violencia
política (desigualdad legal), social (exclusión y
escarnio públicos) o física (ataques y
asesinatos).
Todo el mundo recuerda que los nazis exterminaron
a varios millones de judíos; pero nadie recuerda que
también exterminaron a cientos de miles de homosexuales, y
que tras la derrota nazi muchos de ellos siguieron en
prisión porque en Alemania
(antes y después de la 2ª Guerra Mundial)
la homosexualidad
era delito.
Algunas naciones como, por ejemplo, Gran
Bretaña y Alemania han
legalizado las relaciones homosexuales entre adultos. Sin
embargo, en muchos países el hecho de ser homosexual o de
practicar la homosexualidad
puede provocar la pérdida del trabajo, la
discriminación en la concesión de vivienda, el
rechazo social e incluso la cárcel. Durante los
últimos años, los grupos a favor de los derechos de
los gays han trabajado para conseguir una mayor aceptación
de la homosexualidad
por parte de la opinión pública y en la
legislación. El nivel de aceptación alcanzado en la
década de 1970 disminuyó durante la década
siguiente debido a la reacción pública negativa
respecto a la propagación del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA o AIDS en
inglés), que afecta en mayor
proporción a la sociedad homosexual masculina. Este hecho
condujo al rechazo social y a un prejuicio creciente contra los
homosexuales.
En España y
en América
Latina hay diversas asociaciones para la defensa de los
derechos civiles de homosexuales masculinos y femeninos. Aunque
la permisividad hacia este tipo de orientaciones de género
ha aumentado en los últimos años, queda aún
un largo camino por recorrer.
Estas personas (los homosexuales), como toda
persona
humana, son sujetos de derechos fundamentales, como derecho al
trabajo, a una vivienda, etc. Con todo, esos derechos no son
absolutos ya que pueden ser limitados legítimamente por la
ley a causa de
comportamientos externos objetivamente desordenados que atenten
contra el bien común o contra los más
débiles (ya sea física o
moralmente).
Esta reducción de derechos no absolutos se
practican en muchos casos: en determinadas enfermedades contagiosas,
enfermos mentales, individuos socialmente peligrosos, etc. De
este modo, existe una discriminación justa: existen
ámbitos en los que no se da discriminación injusta
cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual, por ejemplo: en la
adopción o
custodia de niños o en la contratación de
profesores o instructores de educación
física.
La discriminación verdadera, es decir, la
que afectaría a una persona con tendencias homosexuales
que quiere vivir castamente, es casi nula porque, por lo general,
la mayoría de las personas con tendencia homosexual que
procurar llevar una vida casta no dan a conocer
públicamente su tendencia; en consecuencia el problema de
la discriminación en función de empleo,
vivienda, etc. normalmente no se plantea. Por el contrario, los
homosexuales que declaran su homosexualidad
son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento
o su estilo de vida homosexual como indiferente, y por eso digno
de aprobación pública. Estos normalmente usan el
lema de la "discriminación sexual" como un arma
política para manipular la sociedad y la iglesia.
3. Discriminación a discapacitados y
enfermos: Los discapacitados a veces tienen dificultad para
ciertas actividades consideradas por otras personas como
totalmente normales, como viajar en transporte
público, subir escaleras o incluso utilizar ciertos
electrodomésticos. Sin embargo, el mayor reto para los
discapacitados ha sido convencer a la sociedad de que no son una
clase aparte. Históricamente han sido compadecidos,
ignorados, denigrados e incluso ocultados en instituciones.
Hasta la segunda mitad del siglo XX fue
difícil que la sociedad reconociera que los discapacitados
(aparte de su defecto específico) tenían las mismas
capacidades, necesidades e intereses que el resto de la población; por ello seguía
existiendo un trato discriminatorio en aspectos importantes de la
vida. Había empresarios que se resistían a dar
trabajo o promocionar a discapacitados, propietarios que se
negaban a alquilarles sus casas y tribunales que a veces privaban
a los discapacitados de derechos básicos como los de
custodia de los hijos. En las últimas décadas esta
situación ha ido mejorando gracias a cambios en la
legislación, a la actitud de la
población y a la lucha de los
discapacitados por sus derechos como ciudadanos e individuos
productivos.
Los discapacitados, en el ejercicio de sus
derechos, han luchado por establecer los siguientes principios: ser
evaluados por sus méritos personales, no por ideas
estereotipadas sobre discapacidades; conseguir que la sociedad
realice cambios que les permitan participar con más
facilidad en la vida empresarial y social (facilitar el acceso
con sillas de ruedas al transporte
público, a edificios y a espectáculos) y,
finalmente, integrarse con la población
capacitada.
El movimiento a
favor de los derechos de los discapacitados ha encontrado una
cierta oposición en grupos que consideran un coste
prohibitivo realizar los cambios necesarios. Además, la
ausencia de instalaciones que facilitarían la integración de los discapacitados en la
vida pública es utilizada a veces por las personas
capacitadas como excusa para ignorar este tema.
Así como se discrimina a los discapacitados
físicos o mentales, también se hace lo mismo con
los que padecen alguna enfermedad, y el ejemplo más
común en este caso es el de los infectados por el virus del
HIV/SIDA.
En la actualidad, los enfermos de HIV/SIDA son uno de
los grupos más grandes de marginados. Se los discrimina de
todas las formas imaginables:
-niños y adolescentes
expulsados de sus hogares por sus propios
padres.
-estudiantes expulsados de los colegios para
"proteger" a los demás alumnos. Y hasta marchas de padres
exigiendo la expulsión de los mismos para velar por la
seguridad de sus
hijos.
-la prensa
amarillista que dedica gran parte de su tiempo a hacer
del sufrimiento de los enfermos un objeto del
sensacionalismo.
-discriminación en la denominación,
al llamarlos "sidosos", "sidáticos", "sidóticos",
etc., cuando el término correcto sería "enfermo de
SIDA".
-la discriminación social por parte de
algunos, al afirmar que el SIDA es una
"enfermedad justiciera", que viene a limpiar al mundo de
homosexuales, drogadictos y prostitutas.
-personas que aún son aptas para el trabajo,
que aún así son expulsadas de sus
empleos.
-profesionales que niegan su atención "por
miedo a infectarse".
4. Discriminación a las mujeres
(sexismo, machismo): El machismo es una discriminación
sexual, de carácter dominante, adoptada por los
hombres.
Se ha escrito profusamente de los devastadores
efectos del machismo en nuestra sociedad, en lo referente a la
discriminación contra la mujer.
El hombre que
ha sido educado en una cultura
machista aprendió desde temprana edad a respetar, admirar
o temer a otro varón tanto física como
intelectualmente. Sin embargo su "cultura" le
enseñó a ver a la mujer en
términos de valores o
atributos físicos: instrumento de placer, objeto de
exhibición y reproductora de la especie. Su
admiración o atracción hacia la mujer se basa,
principalmente, en una concepción biológica de la
misma.
La discriminación sexual es una de las mas
arraigadas en nuestra sociedad, sin duda por sus precedentes
históricos, que se asientan sobre una base difícil
de echar abajo.
Hay mujeres que en su trabajo no le es permitido
alcanzar diversos puestos de alta responsabilidad aunque estén incluso
más capacitadas que los otros aspirantes masculinos para
ese puesto, y esto es debido a que algunas personas sólo
se fijan en la fachada, y no miran lo que realmente se
debería mirar, el interior de las
personas.
Otras mujeres ni siquiera han logrado alcanzar un
puesto de trabajo debido a que en su familia el marido
trabaja y ella tiene que dedicarse a las labores de la casa. Esto
no debería ser así, si la mujer quiere
trabajar se debería contratar un/a empleado/a de hogar que
se encargue de esa labor.
La discriminación sexual hacia las mujeres
tiene un carácter histórico, puesto que a lo largo
de los tiempos se observa que ha habido una gran
discriminación, ya que las féminas no podían
alcanzar ni cargos políticos, incluso en algunos sitios no
podían salir a la calle sin su marido ni tener un trabajo
remunerado.
Un ejemplo ilustrativo del sexismo en el trabajo se
obtiene comparando la proporción por sexos actual y la
estimada en la población mundial. El economista indio
Amartya Sen ha estimado que faltan 100 millones de mujeres en el
mundo, lo que equivale al volumen anual de
crecimiento actual. Este déficit tan grande es
probablemente el mejor indicador del alcance del sexismo en todas
sus formas de que disponen los
científicos.
Es discutible la base utilizada para el cálculo de
esos 100 millones de mujeres de déficit. La
proporción de nacimientos es de alrededor de 105 mujeres
por cada 100 varones. Existe una mayor proporción de
mortalidad en los hombres y la esperanza de vida de la mujer es
aproximadamente seis años mayor que la del hombre. Por lo
tanto, la expectativa es que habrá más mujeres que
hombres en el mundo. Sin embargo, este cálculo
sólo es cierto para Europa, América
y los países más ricos de la costa asiática
como Japón, Taiwan, Australia y Nueva Zelanda. Otros
países como Pakistán, China, algunos
estados de la India y
algunas partes de África tienen más hombres que
mujeres, es decir, lo contrario a lo esperado dada la herencia
evolutiva y la tecnología
médica y medioambiental disponibles en el mundo
contemporáneo. La explicación de este
fenómeno es múltiple: desde el infanticidio de
niñas recién nacidas en los casos extremos, al
impacto de la negación a que las mujeres dispongan de los
servicios y
oportunidades que sí disfrutan los
hombres.
Además, en ciertos países
(especialmente asiáticos), donde la práctica de la
religión
se vuelve un fanatismo, hay una clara diferenciación de la
mujer. Ejemplos
concretos son los de los países que practican el Islam o el
Musulmán. La vestimenta tradicional islámica para
las mujeres consiste en una túnica que cubre todo el
cuerpo, dejando al descubierto sólo los ojos. En ciertos
casos, además, se las obliga a llevar guantes que oculten
sus manos.
5. Diferenciación según el
estrato social: Clase social, en sociología, término que indica un
estrato social en una sociedad y su estatus correspondiente. El
principio de organización en clases
sociales es diferente del que opera en las sociedades de
castas o estamentales y choca con la ideología igualitaria
asociada a la ciudadanía en los Estados de
derecho.
Cada uno de estos sistemas define a
las personas y a los grupos según cuatro
parámetros: su procedencia, su trabajo, el tipo de
personas con quienes pueden contraer matrimonio y los
tipos de derechos y deberes rituales propios. Además, cada
uno de estos sistemas
está regido básicamente por un determinado tipo de
regulación. La casta está regida por una
reglamentación de tipo religioso, el Estado por
una de tipo legal y el estamento por una de tipo social. La clase
social se diferencia de ellas en que está regida
fundamentalmente por una ordenación de tipo
económico. El lenguaje
cotidiano y la terminología de los medios de
comunicación no coinciden con estas definiciones
sociológicas.
En la mayoría de los países (y entre
un país y otro) las desigualdades en cuanto a capital,
ingresos,
sanidad y educación son cada
vez mayores. Algunos sociólogos intentan explicarlas
utilizando otros atributos humanos como género, raza,
religión o inteligencia,
aunque este debate supone
restar importancia a las terminologías o al significado de
clase social. Otros autores destacan los grandes cambios que han
tenido lugar a medida que la estructura de
las sociedades se
ha transformado gracias a los avances tecnológicos.
Así, por ejemplo, las clases más desfavorecidas han
podido mejorar sus condiciones de vida, en términos
absolutos, al aumentar la riqueza y organizarse el Estado de
bienestar.
Generalmente se define ‘clase social’
como grupo de personas situadas en condiciones similares en el
mercado de
trabajo. Esto significa que las clases
sociales tienen un acceso distinto, y normalmente desigual, a
privilegios, ventajas y oportunidades. En las sociedades
actuales, por ejemplo, encontramos directores de grandes empresas con
salarios muy
elevados, mientras que los jubilados reciben pensiones escasas.
Los hijos de los grupos con mayor poder
adquisitivo van a escuelas distintas, obtienen calificaciones
escolares superiores, disponen de diferentes oportunidades de
trabajo o gozan de mejores condiciones de
vivienda.
Una de las formas más denigrantes de
discriminar a una persona por considerarla social o culturalmente
inferior, es la esclavitud. Un
esclavo se caracteriza porque su trabajo o sus servicios se
obtienen por la fuerza y su
persona física
es considerada como propiedad de
su dueño, que dispone de él a su
voluntad.
Desde los tiempos más remotos, el esclavo
se definía legalmente como una mercancía que el
dueño podía vender, comprar, regalar o cambiar por
una deuda, sin que el esclavo pudiera ejercer ningún
derecho u objeción personal o legal.
A menudo existen diferencias étnicas entre el tratante de
esclavos y el esclavo, ya que la esclavitud suele
estar basada en un fuerte prejuicio racial según el cual
el grupo étnico al que pertenece el tratante es
considerado superior al de los esclavos.
La exploración de las costas de
África, el descubrimiento de
América por los españoles en el siglo XV y su
colonización en los tres siglos siguientes, impulsó
de forma considerable el comercio
moderno de esclavos. Portugal, que necesitaba trabajadores para
el campo, fue el primer país europeo que cubrió su
demanda de
trabajo con la importación de esclavos. En el siglo XVI
los colonizadores españoles obligaron a los
indígenas americanos a cultivar grandes plantaciones y
trabajar en las minas. Los indígenas no estaban
acostumbrados a vivir como esclavos y no podían sobrevivir
en estas condiciones, en parte debido a su falta de
inmunización contra las enfermedades europeas y a
las duras condiciones de trabajo.
Maluma te volaste con esto
ResponderEliminarJAJAJAJAJ AMIGO COJETE EL DEDO Y CHUPATELOOO
Eliminarme llego al alma todo estoo brooo gracias x esa informacion vital
ResponderEliminareste es un tema de gran importancia para los que son racistas
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